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Enclavado
en la parte norte de la Selva Lacandona, este
hermoso lugar alberga los restos de lo que fuera una
gran ciudad que surgió hacia los inicios del periodo
Clásico, alrededor del año 250 d.C., y que alcanzó
su apogeo entre el 600 y el 800 d.C., como un
importante súbdito de la vecina Yaxchilán.
En el área conocida como La Acrópolis, se encuentra
el llamado Edificio I, con tres habitaciones en
cuyos muros interiores se conserva la más
extraordinaria muestra del arte pictórico Maya, en
un poco más de 112 m2 de pinturas que representan
una larga escena de batalla.
Visita: martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. El
acceso se hace por avioneta y es posible iniciar una
excursión desde las ciudades de Villahermosa o
Comitán, los poblados de Tenosique, Ocosingo o
Palenque. |